Fannydades ~ Blogzine

Sobre la belleza de lo intrascendente

Algo queda

En la pantalla aparece la calle Primo Levi y por primera vez en horas me permito pensar. Pensamientos sencillos, para no perder tiempo. Es una calle en Jerusalén, pienso. Una calle en la que nunca he estado, o si he estado, no le he puesto atención. Pienso que en general uno no le pone atención a los lugares, y mucho menos a los nombres de las calles. Pienso que en general uno no le pone atención a casi nada.

Cada cierto tiempo me doy algunos segundos para pensar, o más bien para ir tras amagos de pensamientos. Entonces me gusta regodearme en los nombres de las calles. Algunas veces sé la historia, como ahora. Si es un escritor, quizás he leído un libro… o varios. Si es un personaje bíblico o un sabio, puede que haya escuchado un cuento. Intento recordar una frase, pero no siempre es posible. Tampoco hay tiempo para tanto.

Tres turnos de noventa mujeres frente a una máquina procesamos envíos de compras por internet. Es un mundo de lugares, marcas y nombres sin rostro. Un universo en el que solo existen calles y ciudades, o más bien pueblos. Doscientos cincuenta paquetes por hora es la meta. Hay quienes logran más. La mayoría nunca alcanzamos a llegar.

No es necesario, porque todo está perfectamente clasificado, pero intento recordar los nombres de las calles y los pueblos. Intento al menos recordar cómo se escriben. Hay pueblos con nombres de calles y calles con nombres de pueblos. Hay pueblos remotos de los que nunca había escuchado hablar. En esos pueblos la gente (también) hace compras por internet. Y las noventa mujeres por turno, de las que soy una, se encargan de ponerlas camino a casa.

Algunas veces nos equivocamos. Algunas veces me equivoco. Confundo una calle con un pueblo. Confundo las calles con los mismos nombres en infinidades de ciudades y pueblos.

Algunas veces nos detenemos. Muy pocas. Entonces cruzamos palabras entre nosotras. Mi compañera dice que la gente compra demasiado. Compran cosas por el placer de comprar. Compran por internet cosas que podrían encontrar en la esquina. Pero comprar online da una sensación de poder que no se encuentra en las compras “normales”. No hay curiosos, no necesitas consultar con nadie, puedes pasar horas mirando mercancía sin que ningún vendedor te pregunte si todo está bien ni se impaciente. Y algunas veces simplemente comprar es la única compañía.

Si nadie o casi nadie comprara no tendríamos trabajo. Pero ella dice que es preferible no tener trabajo que mirar cómo tanta gente malgasta su dinero en esas pequeñas porquerías. Y yo concuerdo con ella, solo que no lo digo. No hace falta. No es una conversación. Es un desahogo, una manera de asegurarnos de que aún queda un resquicio de razón.

Aquí hay mujeres que ríen y otras que apenas tienen tiempo para pensar. Algunas que intentan imaginar calles desconocidas que las ayudan a orientarse en la vida y otras que pueden hablar por teléfono mientras envían paquetes, siempre al lugar correcto. Casi todas concordamos en que después de esto ya no dan ganas de comprar online. Es como si te hubieras dado un atracón de tu comida favorita.

Al final del turno, agotados los ojos y sobre todo la cabeza, de tanto no pensar por tantas horas, nos espera el mundo “real”. Aún hay tiempo para despedirse y además desearle suerte al nuevo turno. Sí, esto todavía es un ser humano.

Fanny Díaz

Un comentario el “Algo queda

  1. Carmit Federman
    octubre 17, 2020

    Fanny, hace 4 años más o menos, cuando empezó el mercadeo en línea, compré alguna ropa de un sitio de una tienda. La ropa no me encajaba bien y tuve que desvolverlo. Toda la experiencia fue mala y desde entonces solo compro libros por el internet. Gracias por arrojar luz sobre lo que sucede detrás de las cartinas de este industría. También escuché que las condiciónes de trabajo en los almaneces de Amazon son terribles :(. Y una cosa más- vivo en jerusalén y conozco la calle Primo Levi. Creo que es una calle residencial :). He leído el libro de Primo Levi “Si esto es un hombre” y este libro fue el único que he leído que trata directamente sobre el holocausto. Todavía me siento triste cada vez que pienso en este libro y en Primo Levi y su vida. Muchas gracias por este cuento. Disfruté mucho leerlo.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 29, 2020 por en Cotidianidad y etiquetada con , , , , , .

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