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El blog ha muerto, viva el blog
A mediados de los años 2000 todos queríamos tener un blog. Era una carta de presentación, pero también un accesorio trendy, casi como una correa o un bolso de última. Muchos funcionaban como diarios personales que, en el fondo, aspiraban a algo más: visibilidad, influencia, una identidad pública. Luego llegaron las redes…




