Fannydades ~ Blogzine

Sobre la belleza de lo intrascendente

Leyendo se entiende la gente (apología a los clubes de lectura)

 

“Si algo he aprendido es esto: la literatura sirve para que la vida nos concierna menos de lo que seríamos capaces de soportar”.
Juan Bonilla, El arte del yo-yo

ClublecturaCervantes_fannydadesHasta donde me alcanza la memoria, leer –libros, revistas, cómics, cajas de cereales, blogs, nunca le he hecho asco a nada– ha sido mi pasaje a otros mundos, e incluso mi manera de ir por la vida. Tanto, que algunas veces tengo la sensación de que en verdad he vivido de manera vicaria a través de la lectura. Claro que esta no es una experiencia única. A decir verdad, conozco a un montón de gente así. Lo singular quizá sea que durante buena parte del camino me han pagado por leer. Aclaremos, no exactamente leer sino corregir, pero por ahí va la cosa.

Digamos, sin mayores elaboraciones, que desde que tengo “uso de razón” la lectura ha formado parte esencial de mí. No como una manera de adquirir erudición, sino como un medio para mantenerme en contacto con el mundo. No soy una erudita. Soy una persona a la que le gusta leer.

Leer es el ejercicio de perderse en un texto y hacerlo propio, incluso si aparentemente no hay nada que nos ligue a este. Encontrar ese vínculo, porque casi siempre lo hay, es uno de los aspectos más emocionantes de la lectura. Es una suerte de exploración en que el lector abre los sentidos y se deja seducir por el autor. Realizar ese ejercicio en compañía, con otros fanáticos de la lectura, es una de las más experiencias más ilustradoras que he tenido.

Clubdelectura_online_fannydadesSe dice que la lectura es un ejercicio solitario, como lo es la escritura. Sin embargo, uno de los rasgos comunes de la mayoría de la gente a la que le gusta leer, incluyéndome, es que también le gusta compartir lo que lee. Comentar. Echar el cuento de lo que está leyendo, aunque el otro no tenga ni la más mínima idea de lo que uno está hablando. Por supuesto, como tampoco se trata de salir por ahí a atormentar a la humanidad, cuando encuentras gente a la que le gusta lo mismo hay que aprovechar al máximo la oportunidad.

Uno de los grandes regalos de 2019 fue el papel de moderadora del club de lectura del Instituto Cervantes Tel Aviv. Leo y comparto mis puntos de vista con otros fanáticos de la lectura, de los libros, de las palabras.

Por lo pronto soy una pequeña malcriada disfrutando de su suerte. Escojo lo que vamos a leer, echo el cuento de lo que me pareció la lectura (vaya trabajón) y sobre todo escucho. Soy una esponja viviente. De vez en cuando me ocupo de poner un poco de orden cuando más de uno quiere hablar al mismo tiempo. Ni en mis más extravagantes ensoñaciones concebí que me pagarían por hacer esto, y menos en Israel.

Hasta ahora nos habíamos reunido en la magnífica biblioteca del centro Cervantes Tel Aviv. Allí, a la usanza de otros siglos, dos veces al mes el grupo de fanáticos nos sentábamos con nuestros libros alrededor de la mesa… rodeados de libros.

Ahora que el covid-19 nos mantiene en casa, hemos decidido dar un salto al presente y reunirnos online.

Hasta entonces me había parecido que compartir lo leído en grupo es una experiencia que todo lector debería vivir alguna vez; ahora me parece que reunirse a leer con otros desde casa nos revela además las casi infinitas posibilidades de la idea de compartir en el mundo contemporáneo.

Cuando me mudé a este lugar en el que vivo, para sentirme enraizada luego de vagar por la vida unos cuantos meses, decidí decorarlo como si fuera una pequeña sala de lectura. Ahora que la gente viene a mi casa a leer, finalmente todo cobra sentido.

§§§

Notas y lecturas

Cuando comenzamos el club quisimos centrarnos en leer sobre todo literatura contemporánea en español. Puesto que la literatura nos conecta con el tiempo en la que fue escrita, pensamos que leer literatura reciente nos ayudaría a entender ese gran universo que hoy llamamos cultura en español. Para gente que vive en un país donde se habla otra lengua, esto se traduce en ponernos en la frecuencia de nuestro tiempo en una lengua que a la vez nos pertenece y nos es ajena. O cuando menos, es ajena a nuestra cotidianidad inmediata.

Lo que más me ha impactado de esta experiencia de leer en grupo es “descubrir” cómo el contexto en el que leemos influye nuestra percepción de lo leído, o al menos adónde se dirige nuestro ojo. Como si ese contexto creara un escenario para nuestro acercamiento a la lectura.

LibrosEcuador_FannydadesLeímos “Confetti en el cielo” de la escritora ecuatoriana Solange Rodríguez Pappe en medio de las noticias de los incendios forestales de Australia. Mientras en el cuento el fin del mundo era un fenómeno natural producido por el choque de un meteorito con la Tierra, nosotros nos encontrábamos en lo que para el momento se sentía como un Apocalipsis. Sugerente y paradójico. ¿Qué Apocalipsis enfrentamos?, nos preguntamos. ¿Habrá alguna vez una última noche de la Tierra? Preguntas sin respuestas. No hacen falta. Hacerse preguntas es el gran reto de un lector, como provocarlas debería ser el de un autor.

En nuestro último encuentro leímos el cuento “Mármol” de la escritora española Sara Mesa, en el que se hace referencia al suicidio de varias abuelas lanzándose por los balcones. En el contexto de una pandemia que se ceba particularmente en las personas mayores, era inevitable sentir que esa parte del texto venía a decirnos algo. De pronto abuelo ha dejado de ser un hecho biológico para convertirse en un concepto.

Una participante que vive en Madrid habló de los abuelos en los balcones mientras aplauden a los trabajadores sanitarios. Nosotros les pusimos voz: “Quiero vivir, todavía tengo mucho que dar, no quiero saltar por el balcón”.

Esa voz no podía menos que decirnos que en el siglo XXI los que llamamos abuelos están construyendo otros finales para el cuento. ¿O quizá los abuelos que somos o seremos están vislumbrando nuevos caminos? ¿Quién sabe? Es lo fascinante de la lectura, la literatura, el compartir.

En medio del encierro involuntario, el leer en compañía me ha revelado una manera de convertir esa experiencia en un ejercicio de introspección. Y en ese mirar hacia adentro, la literatura es al mismo tiempo un medio y un fin. Un puente.

Ven y entra, toma el libro que quieras.

Fanny Díaz

#clubdelectura

2 comentarios el “Leyendo se entiende la gente (apología a los clubes de lectura)

  1. ommanipadmejum1
    abril 22, 2020

    Como siempre tu elegante pluma nos deleita, al tiempo que nos enfrenta al eterno paradigma de la lectura, y algunas facetas del hecho, con tu usual sencillez, claridad y arte. ¿Mi moraleja favorita? Si insistes en hacer lo que te gusta, te pagaran por eso y,- parafraseando a Kong Fung Tse- Nunca tendrás que trabajar en la vida. O también, tu trabajo te da placer. Que la vida te colme de este y todos los placeres. Y gracias por crear una literatura tan sanadora y terapéutica. Eres de lo máximo!

    • Fanny Díaz
      abril 22, 2020

      Estimado Ommanipadmejum, gracias por tu visita y por tu maravilloso comentario. Me emociona saber que crees que mi escritura es “sanadora y terapéutica”. Es de lejos una de las cosas más inspiradoras que han escrito sobre mi trabajo. Y sí, espero que nunca tenga que trabajar en la vida ;-) ¡Tú eres lo máximo!

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Esta entrada fue publicada en abril 22, 2020 por en Lecturas y etiquetada con , , , , , , , , , , .
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