Fannydades 2.1

Sobre la belleza de lo intrascendente

Pretender o ser ignorado. He ahí la cuestión

Eduardo MartinsEduardo Martins era un fotoperiodista en zonas de conflicto, sobreviviente de cáncer juvenil y sobre todo dueño de una cuenta en Instagram que fue creciendo hasta llegar a 125 mil suscriptores. Pocos, si se compara con alguna del clan Kardashian; un sueño para la mayoría de los millones de instagramistas.

Pero un día alguien comenzó a sospechar de tanto éxito, y de manera tan meteórica como había llegado al olimpo global Eduardo Martins pasó de influencer a timador. El hasta entonces joven y valiente fotógrafo brasileño, casi un héroe de guerra y sin dudas un vencedor en la gran ‘batalla por la vida’, ha sido juzgado como farsante por el tribunal de las redes sociales. Tras este veredicto, otra estrella ha caído. Una más entre muchas.

En apariencia, Eduardo Martins es un estafador más en la larga lista de estrellas de la red. Pero si se le mira de cerca, tendríamos que darle su crédito, quitarnos el sombrero ante su inventiva y sobre todo reconocer nuestra debilidad por ciertos personajes. Y además tendríamos que admitir que el ser humano detrás de Eduardo Martins no solo es un genio del mercadeo y el photoshop, sino además un conocedor de las debilidades de la masa contemporánea. Su personaje encarna fantasías y valores del consumidor de actualizaciones, llevado a un extremo caricaturesco.

Sobreviviente de cáncer: las redes se han empeñado en esculcar en la vida de estas personas a un punto rayano en morbo colectivo, todo en busca del santo grial de la ‘superación de la adversidad’. El fotoperiodista que arriesga su vida en territorios en conflicto: desde mi pantalla vivo vicariamente las aventuras que jamás me atrevería a perseguir. La apariencia: Eduardo Martins usó la imagen de un surfista rubio y bien parecido como foto de perfil. Quien lo hizo, sabe que el mundo quiere belleza, o para ser más específicos, un cierto tipo de belleza. Y por supuesto, sin una cuenta de Instagram y gente dispuesta a creer esta ficción nada de esto hubiera sido posible.

Cuando se vio ‘descubierto’, el creador de Eduardo Martins cerró su cuenta y anunció que se retiraba a recorrer Australia en una furgoneta. No se me ocurre un cierre más épico que éste. No esperó a ser desenmascarado, ni tampoco se acobardó. No se empeñó en explicarse. La función había terminado. Salió de escena con la cabeza en alto.

Y cuando decidió hacer esto, se convirtió en noticia. Nosotros hemos decidido tratarlo como un delincuente. Hasta donde sé, no ha cometido ningún delito grave, excepto atribuirse la autoría de fotos que no tomó, lo cual es un delito en la mayoría de los países pero sin una legislación unificada que pueda aplicarse en casos de alcance global. Su acción ‘delictiva’ estaba circunscrita a los medios sociales porque de ahí viene un joven de 32 años –asumo que al menos la edad ha de ser cierta– que ha crecido bajo la égida de las redes.

Eduardo Martins es un digno representante de la posverdad, de los héroes con pie de barro, de nuestro afán por admirar a quienes se atreven porque estamos demasiado ocupados en mirar el mundo desde la barrera. Quien está detrás de él es un genio, repito. Me recuerda la historia de Tommaso Debenedetti, aquel escritor italiano de falsas entrevistas a grandes figuras públicas que se hizo famoso al ser descubierto en su ‘mentira’. Una cosa era verdad: Debenedetti es un gran escritor de entrevistas; su talento no es forjado. Interrogado sobre las razones que tuvo para la impostura, contestó que era simplemente un juego.

Quisiera creer que este héroe de Instagram lo hizo adrede, que inventó un juego a plena conciencia. Que sólo intentaba burlarse del mundo y quitarnos tanta máscara que llevamos puesta, pero de paso también poner los focos en lo que puede hacerse a través de las redes. Por ejemplo, en cómo atreverse a salir de los guiones preestablecidos y dejar de ser un mirón puede transformarte, en un personaje o en una mejor persona, o en ambos. Tú decides. Como mínimo, si su propósito era ser noticia, lo consiguió.

Fanny Díaz

Fuentes

Washington Post

Univision

Daily Mail Online

Anuncios

2 comentarios el “Pretender o ser ignorado. He ahí la cuestión

  1. Irasema García Reyes
    septiembre 9, 2017

    Interesante enfoque de este artículo, mucha verdad en lo que expresa. Nosotros damos lugar a que nos enreden en historias falsas. Pero se paso de listo no?
    y al final la moraleja es que la verdad siempre va a resaltar aunque la cubramos de luces multicolores.

  2. Fanny Díaz
    septiembre 9, 2017

    Sí, se pasó de listo. Yo realmente lo veo como un juego un tanto macabro en un mundo en que cada quien es en cierta medida un personaje.
    Me encantó que hayas visitado mi blog, Irasema. ¡Gracias por tu apreciada visita!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en septiembre 7, 2017 por en Gente y etiquetada con , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: