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En primera persona

Escritura en primera personaAlguna vez leí que Hemingway opinaba que escribir en primera persona era la manera más fácil de creer que se hace literatura. O algo así, seguramente en palabras menos severas. Aunque en su primera novela, El sol también se pone, había tomado la voz del narrador, luego se rebelaría contra el yo y asumiría la de quien todo lo sabe.

Pero esta voz al otro lado del teléfono no es Hemingway, sino mi potencial nueva maestra de escritura en Israel. Uno de los principales objetivos de su taller, dice, es ayudar al participante a salir de la primera persona. Como si esta fuera una enfermedad, pienso.

Tengo que aceptar que siempre he deseado ser el “narrador omnisciente” de las clases de literatura clásica y no esta escribidora que esculca en sí misma para juntar palabras que con frecuencia no tienen sino un sentido personal. Pero una cosa es ese deseo y muy otra es aceptar que Haruki Murakami, Kensaburo Oé, Banana Yoshimoto y toda la literatura wataki japonesa es literatura desdeñable.

Eso por no hablar de Paul Auster, Bernhard Schlink o Mario Vargas Llosa. Ahora que lo pienso, últimamente casi todas las novelas que he leído están escritas en primera persona. Lo tramposo de este narrador es que siempre parece que el autor estuviera escribiendo autobiografía. Quizás por eso a la maestra le parece adecuado guiar a sus aspirantes a escritores a explorar más allá de sus narices.

A mí en cambio me gusta la idea de “engañar” al lector, de hacerle creer que el escritor se desnuda ante él, cuando en verdad la mayoría de las veces le está robando la identidad a alguien más. Sé de otros que escriben en primera persona expresamente para asumir un personaje, tal vez para exorcizar algún escondido sueño de ser actor.

Temo que la estrategia de venta de la maestra de escritura no ha dado resultados conmigo, aunque debo agradecerle que me haya hecho tomar partido. Es definitivo: lo mío es la primera persona. No por casualidad soy lectora contumaz de esos japoneses. Además, se me ocurre que en un mundo en que el individuo debe estar alerta para defender su libertad de ser único, no hay mejor voz que la primera persona.

Fanny Díaz

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Esta entrada fue publicada en septiembre 22, 2013 por en Escritura y etiquetada con , .
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