
Los lugares desaparecen o mutan. Siempre ha sido así. Por algo se dice que nada dura para siempre.
En Breda, Holanda, existió uno de los primeros museos dedicados específicamente al diseño gráfico: el Graphic Design Museum, más tarde conocido como Museo de la Imagen (Museum of the Image, MOTI). Fundado sobre la base del antiguo centro De Beyerd, el museo se convirtió, desde 2008 hasta su cierre en 2017, en un espacio clave para pensar la cultura visual contemporánea.
No era solo un museo de carteles o tipografías. Era una institución que situaba el diseño gráfico dentro de la historia cultural, reconociendo su influencia en la vida cotidiana y en la manera en que las sociedades modernas se comunican.
Tras su cierre, la colección pasó a formar parte del Stedelijk Museum Breda. El edificio sigue allí. El nombre cambió. El legado permanece.
En un país con una tradición gráfica marcada por figuras como Piet Zwart, Willem Sandberg, Wim Crouwel, Anthon Beeke o Mieke Gerritzen (directora del MOTI), la existencia de un museo dedicado al diseño gráfico no era una extravagancia, sino una consecuencia natural.
A veces las instituciones desaparecen. Lo que no desaparece es la manera en que nos enseñaron a mirar. Y Holanda, durante décadas, enseñó a mirar con precisión.

Breve historia del museo
El Graphic Design Museum nació en 1980 como un centro (De Beyer) para el arte de la ilustración. En 2005 el centro comienza a expandir su interés hacia el diseño gráfico, del que la ilustración es un elemento clave. El 1º de enero de 2008 De Beyer se convierte en una organización independiente, que desde abril de ese año se conoce internacionalmente con el nombre de Graphic Design Museum. El 11 de junio de 2008 la reina Beatriz preside la inauguración oficial del museo, dirigido por la artista y diseñadora Mieke Gerritzen. Desde 2011 hasta 2017 adopta el nombre de Museo de la Imagen (Museum of the Image, MOTI)
Fotografías: Graphic Design Museum


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