Notas sobre lo invisible cotidiano

💌📚 Libros

Si uno de estos días encuentras un libro interesante y valioso aparentemente abandonado en la calle y no puedes resistir la tentación de llevártelo a casa, es posible que sin saberlo estés participando en un intercambio de libros conocido como bookcrossing (cruce de libros).

Más que una acción puntual, Bookcrossing es un movimiento con la misión de «conectar a la gente a través de libros». La idea original no era solo intercambiarlos, sino también rastrear hasta dónde puede llegar un libro al pasar de mano en mano. El intercambio comenzó en 2001 con ese espíritu y hoy es una comunidad internacional de amantes de la lectura, con foros, convenciones e incluso mentores para quienes se inician en el cruce de libros.

En el mundo hispano, lanzar libros a la vía pública ha tenido versiones más modestas, y también más institucionales, como Libros a la Calle de la Asociación de Editores de Madrid o Libro al Viento en Bogotá. Aunque comparten el gesto, no están adscritas al movimiento Bookcrossing. En 2019, la Embajada de Israel en Ecuador impulsó una campaña de libros registrados en el sitio oficial del movimiento. El video que aún sobrevive en su página de Facebook es una pequeña joya.

Cada uno de nosotros puede comenzar su propia aventura dejando un libro para llevar en un espacio público. Quizás lo más hermoso del bookcrossing sea esa renuncia inicial: soltar un libro sabiendo que no volverá, pero confiando en que seguirá su viaje. Como las historias mismas.

El libro ha superado la prueba del tiempo, ha demostrado ser un corredor de fondo. Cada vez que hemos despertado del sueño de nuestras revoluciones o de la pesadilla de nuestras catástrofes humanas, el libro seguía ahí. Como dice Umberto Eco, pertenece a la misma categoría que la cuchara, el martillo, la rueda o las tijeras. Una vez inventados, no se puede hacer nada mejor.
Irene Vallejo, El infinito en un junco

🍥 Diseño

    Es muy posible que nunca hayas pensado que ese cepillo de dientes que forma parte de tu rutina diaria fue concebido por alguien. Con frecuencia, asociamos la producción en serie con estandarización, repetición y eficiencia mecánica, mientras reservamos la palabra «diseño» para objetos exclusivos y de alta gama.

    Sin embargo, la mayoría de los objetos cotidianos contemporáneos han sido creados por diseñadores industriales profesionales (a menudo por equipos enteros) que trabajan precisamente para que no tengamos que pensar en ellos.

    Uno de los diseños más ubicuos a escala internacional es el cepillo dental CrossAction de Oral-B, concebido en 1998 por la firma Lunar Design.

    Es en estos objetos invisibles (esos que usamos en automático, todavía medio dormidos) donde el diseño revela su verdadero poder creativo. Un cepillo Oral-B no es solo un pedazo de plástico: es el resultado de estudios de ergonomía, ciencia de materiales y una compleja logística de producción que permite que millones de personas sostengan exactamente el mismo objeto en la mano.

    Alguien pensó el ángulo preciso del mango, decidió la disposición de las cerdas, se rompió la cabeza para que ese gesto cotidiano funcionara sin que lo notáramos. Tal vez en esa presencia silenciosa resida una de las formas más poderosas de la creación.

    3. m. Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. Diseño gráfico, de modas, industrial.
    Diccionario de la lengua española

    Para los diseñadores industriales, la personalización en serie presenta un claro desafío: desarrollar productos flexibles y sistemas modulares que ofrezcan a los compradores elecciones con sentido.
    Lunar Design

    Fuente: Charlotte & Peter Fiell (Eds.), El diseño del siglo XXI, Taschen, 2003.

    🎨 🔡 Tipografía

    Hablemos de letras que forman palabras que tocan la piel. Piensas en poesía. Pero también podría tratarse de un alfabeto hecho de cuerpos desnudos.

    En 1969, el diseñador gráfico holandés Anton Beeke creó el Blote meisjes alfabet (conocido internacionalmente como Naked Ladies Alphabet, Alfabeto de Damas Desnudas ), una serie que más tarde recibiría el nombre de Bodytype.

    Bodytype no fue solo una manera de llevar el photo concept al diseño gráfico. Fue, sobre todo, una expresión de la nueva forma de aproximarse al cuerpo que comenzaba a abrirse paso al final de la década de los sesenta.

    Doce mujeres desnudas, fotografiadas desde arriba, en posiciones cotidianas y sin artificios, componían un alfabeto inesperado. El cuerpo convertido en letra.

    De la A a la Z, el cuerpo nombraba un mundo para el que las palabras ya no eran suficientes.

    Quería ser diseñador. Porque mi idea era: si tengo éxito, tendré algo que será mío y que nadie podrá quitarme. Seré libre.
    Anthon Beeke (Amsterdam, 11/03/1940-25/09/2018)

    2 respuestas a «Flashes»

    1. Thank you for writting this

      1. Thank you for visiting my blog, Davis.

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