
Es muy posible que nunca hayas pensado que ese cepillo de dientes que forma parte de tu rutina diaria fue concebido por alguien. Con frecuencia, asociamos la producción en serie con estandarización, repetición y eficiencia mecánica, mientras reservamos la palabra «diseño» para objetos exclusivos y de alta gama.
Sin embargo, la mayoría de los objetos cotidianos contemporáneos han sido creados por diseñadores industriales profesionales (a menudo por equipos enteros) que trabajan precisamente para que no tengamos que pensar en ellos.
Uno de los diseños más ubicuos a escala internacional es el cepillo dental CrossAction de Oral-B, concebido en 1998 por la firma Lunar Design.
Es en estos objetos invisibles (esos que usamos en automático, todavía medio dormidos) donde el diseño revela su verdadero poder creativo. Un cepillo Oral-B no es solo un pedazo de plástico: es el resultado de estudios de ergonomía, ciencia de materiales y una compleja logística de producción que permite que millones de personas sostengan exactamente el mismo objeto en la mano.
Alguien pensó el ángulo preciso del mango, decidió la disposición de las cerdas, se rompió la cabeza para que ese gesto cotidiano funcionara sin que lo notáramos. Tal vez en esa presencia silenciosa resida una de las formas más poderosas de la creación.
3. m. Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. Diseño gráfico, de modas, industrial.
Diccionario de la lengua española
Para los diseñadores industriales, la personalización en serie presenta un claro desafío: desarrollar productos flexibles y sistemas modulares que ofrezcan a los compradores elecciones con sentido.
Lunar Design
Fuente: Charlotte & Peter Fiell (Eds.), El diseño del siglo XXI, Taschen, 2003.

