Una mujer corre en silencio en plena madrugada.
Atraviesa sus miedos sin decir palabra.
No se mira a los ojos
porque a esa hora no hay tiempo para espejos.
Ni siquiera tendría que haber lugar para los miedos,
pero ahí están.
Los aviones surcan el cielo
casi siempre azul del desierto.
La palabra no sale.
Todo es silencio.
Se escuchan explosiones, a lo lejos,
por ahora.
Por Fanny Díaz






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